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Bolos

Un deporte que nos representa

El juego de bolos



     La Enciclopedia Asturiana, cita una crónica del siglo XVI en la que, de alguna manera, se cita al juego de bolos como parte de la realidad asturiana de aquellas épocas.

       También hacia finales del siglo XV, datamos  al palacio de los Miranda, ubicado en  Prelo, en el Concejo de Boal. Entre sus ruinas se pueden encontrar las partes de una bolera.

        Un tiempo después, en 1790,  Jovellanos, en su “Memoria sobre la policía de espectáculos y diversiones públicas y su origen en España”, también hace mención de los bolos.

         En la ordenanza para el Real Instituto Asturiano, se llega a recomendar que los alumnos practiquen deportes populares como “los bolos “y la pelota.

         Francisco Martínez Marina en el Diccionario Geográfico de Asturias, comenta que en el siglo XIX, los bolos se habían transformado en un signo de identidad regional.

          Contemporáneo a la revolución industrial, en el ámbito rural, junto al chigre y a las romerías, la bolera se ubicaba normalmente en la parte central de los pueblos. Era además, de alguna manera, un sitio convocante, ya sea cerca de las iglesias, en algún camino o también en las cercanías de algún lagar.

           De este modo, este juego, se transformó en una actividad de carácter popular, que se fue integrando en la comunidad asturiana, como ningún otro juego lo había hecho.

          Poco a poco, se fueron organizando cada vez más, y los diarios de la época, anunciaban las competiciones y los premios de las competencias.

          Por ejemplo, el 13 de octubre de 1904, en la localidad de Infiesto, se inauguró una bolera, y se puso en marcha un concurso de bolos en el que se ofrecían como premio cien pesetas.

        

         Tras un impase acorde a lo que la guerra civil provocaba, en la década del cuarenta, esta actividad volvió a resurgir con fuerza y gran entusiasmo.  Se multiplicaron las boleras en Asturias y, de alguna manera, protagonizaron la distracción y la necesidad de ocio de los asturianos de aquellos tiempos.

         En el libro de José Enrique Mencía Martínez, “Bolos, el juego de Asturias”, su autor manifiesta que para ese resurgir de los bolos, se había instaurado un binomio perfecto el de chigre-bolos, ya que también era una forma de lograr una mejor recaudación para los dueños de los bares.

          La década 1942 / 1952 se identifica con la que los bolos se desarrollan con importante fuerza, lo que irá decayendo hacia principios de los sesenta.

          Protagonistas de este deporte fueron por ejemplo, Raimundo Sánchez, Poloncio I, Pantiga, Cajetilla,  Manolo Magdalena y muchos otros más.

          No faltaron tampoco, enfrentamientos entre diferentes Concejos que estaban representados por los importantes jugadores y aficionados.

          Grandes campeonatos se organizaban como el de San Mateo en Oviedo, San Pedro en la Felguera, Santa Bárbara en Turón, Ribadesella, El Portal de Villaviciosa, el Paseo de La Corredoira en Infiesto.

           La idea de organizarse en una Federación Asturiana de Bolos, cuaja en 1953 en torno a los bolos cuatreada.  Será presidente de esta federación el señor Faustino Díaz Rodríguez.

            Ya en los albores del siglo XXI, con la idea de reimpulsar el juego de bolos, la federación organizó cursos a cargo de monitores y se trasladó esta actividad también a los colegios.

             Actualmente, Wikipedia se refiere a los bolos en Asturias señalando que Cuatreada es la modalidad más practicada coincidiendo con la zona central de la provincia. Señala además que es una actividad practicada en los países en donde se ha dirigido la emigración asturiana, incluyéndose entre ellos, por supuesto, Argentina. También comenta la existencia de variantes como Bolos Tineo y Bolos Celta, describiendo puntualmente los sitios en los que se practican estas variedades del deporte en cuestión.

             El libro “Bolos” anteriormente citado, señala que nuestro país, Argentina, junto a Méjico y Chile, son los países que mejor conservan los bolos.

            Puntualmente en Argentina, explica que en la década del cincuenta, los asturianos habían construido boleras en los diferentes centros asturianos de Buenos Aires, Comodoro Rivadavia, Rosario, Zárate, Mendoza, Santa Fe, Tucumán, La Plata y Mar del Plata.

           Otras instituciones capitalinas como el Hogar Asturiano, El Centro Juventud Siero – Noreña, fueron ámbitos de práctica para los emigrantes asturianos.

            Es claro que los bolos entonces, poseen identidad asturiana, algo que a los emigrantes siempre les ha importado mantener y transmitir.

             Importante será que este deporte no muera en estas latitudes con el paso del tiempo y el inexorable ciclo  de la vida, que impondrá, obviamente,  la presencia de las nuevas generaciones.  

Andrea C. Ordieres.

Mencía Martínez, José Enrique, Bolos, el juego de Asturias, gráficas Eujoa, 2007.    

https://es.wikipedia.org/wiki/Bolos

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